Un viaje de razón, fe y verdad

Un camino de investigación de la A a la Z

Una hoja de ruta lógica, paso a paso, para abordar las enseñanzas islámicas con racionalidad, claridad y propósito.

La Custodia

El Mahdi prometido (que Dios apresure su alivio)

En breve

La fe en el Imam Mahdi (que Dios apresure su alivio), en el método imamí, es el fruto del sistema del monoteísmo, la profecía y el imamato; pues la existencia de la prueba infalible en cada época es una exigencia de la gracia divina, y su ocultación es una preservación del sello de los albaceas hasta que llegue la circunstancia de la aparición y del establecimiento de la justicia.

El Mahdi prometido (que Dios apresure su alivio)

Partiendo de los principios doctrinales y los juicios racionales que fundamentamos en las indagaciones del monoteísmo, la profecía y el imamato, se nos hace patente que el movimiento de la historia humana no es vano, sino que es una marcha finalista que discurre conforme a un plan divino preciso. Y en este estudio llegamos al fruto final de esta extensión cognitiva, argumentando la ineludibilidad de la existencia del Imam Mahdi () y desmontando los problemas suscitados en torno a su ocultación y su identificación desde la perspectiva de la epistemología y del método científico integrador.


1. De la creación al mensaje: la necesidad de la infalibilidad y la unidad de la religión

Probamos en las indagaciones del monoteísmo que Dios, glorificado y ensalzado, es el Creador de este universo y quien lo hizo existir de la nada, y no creó al ser humano en vano, sino que lo hizo existir para un fin supremo, que es el perfeccionamiento cognitivo, la elevación espiritual y el llegar a la cercanía divina.

Y, dado que la razón humana es incapaz por sí sola de percibir los detalles de este camino perfeccionador, la sabiduría divina exigió el envío de los mensajes y la designación de los profetas para que fueran guías hacia Dios. Y de aquí llegamos a dos verdades:

  • La unidad de la religión: la religión ante Dios es una sola desde Adán () hasta Muhammad (), y su esencia es la entrega al Absoluto y la rectitud en la verdad; solo se multiplican las leyes religiosas y los métodos por la multiplicidad de la conciencia de las comunidades y sus necesidades.
  • La necesidad de la infalibilidad: el mensajero portador de esta religión ha de ser racionalmente infalible, puro y limpio en su pensamiento, su conducta y su transmisión; pues sin la infalibilidad () cae la fiabilidad del mensaje, se anula el fin del envío, y la contravención del propósito se hace imposible respecto del Sabio absoluto.

2. El califato tras la profecía: ¿por qué el imamato de la Gente de la Casa (P)?

Con la muerte del Mensajero sellador (), se interrumpió la revelación divina, pero la necesidad de la humanidad del mensaje abarcador y permanente no terminó. Y aquí la razón plantea un problema decisivo: la ausencia del liderazgo infalible tan pronto partió el Profeta () significa necesariamente el extravío del mensaje y su distorsión; porque el texto coránico es susceptible de múltiples caras, y los razonamientos humanos están sujetos a los intereses, las pasiones y las inclinaciones tribales y políticas, lo cual probamos como realidad en las indagaciones sobre la cosecha de la desviación y la lucha de la comunidad en torno al poder y la creencia.

Por ello, la continuidad del fin perfeccionador hace obligatoria la existencia de un imamato como extensión de la profecía, que se encargue de preservar la religión de la alteración, interpretarla y aplicarla. Y conforme a la ley de la homogeneidad y a los criterios doctrinales, se determina que este liderazgo esté en la gente de la casa de la profecía () sin ningún otro; porque son los más conocedores de la revelación, los más sabios en la sunna y los más puros en la conducta, y no se prosternaron ante ningún ídolo, de modo que fueron ellos la continuación legal y real pura del islam muhammadí genuino.


3. Las pruebas y los argumentos de la obligatoriedad de la existencia del Imam infalible en cada época

Sobre la base de lo anterior, ninguna época puede quedar vacía de una prueba infalible de Dios sobre Sus criaturas. Y esta ineludibilidad puede reforzarse con varias pruebas racionales y transmitidas coherentes.

La prueba de la gracia divina continua

Esta prueba dictamina que Dios, ensalzado sea, por los decretos de Su gracia con Sus siervos, los acerca a la obediencia y los aleja de la desobediencia. Y la función del Imam infalible no se restringe a la mera transmisión de los juicios, sino que abarca la preservación de la religión, la aplicación de la justicia y la orientación de la comunidad espiritual y existencialmente. Y, dado que la gracia divina es obligatoria, continua y no se interrumpe, la existencia de la prueba viva en cada época es el referente de esta gracia.

La prueba del fin de la creación y la mediación de la efusión

El mundo no se sostiene sino sobre un fin perfeccionador. Y en la filosofía y la gnosis islámica, el ser humano perfecto () es la causa final de la creación, y es la mediación existencial de la efusión de Dios y de Su misericordia sobre este mundo. Y, si el mundo quedara vacío de este modelo más perfecto e infalible, se anularía el fin de la continuidad del universo.

Y como expresión de este contenido vino en la tradición:

«Si la tierra permaneciera sin Imam, se hundiría».

La prueba coránica: el testigo de la época

El texto expreso del Sagrado Corán confirma la adhesión de la prueba a todos los seres humanos en cada tiempo; dijo el Ensalzado:

El día en que llamemos a cada gente con su Imam. (17:71)

Y dijo, glorificado sea:

Tú eres solo un amonestador, y cada pueblo tiene un guía. (13:7)

Pues el amonestador es el Profeta (), y el guía es el Imam infalible continuo en cada pueblo y época hasta que se establezca la Hora.


4. El gran dilema: ¿dónde está la prueba infalible hoy?

Hasta esta etapa, el investigador perspicaz puede aceptar la obligatoriedad de la existencia del Imam y del liderazgo infalible racionalmente, pero choca con la realidad vivida para plantear la pregunta más importante y más grave: si la existencia del Imam infalible es una necesidad decisiva para preservar la religión y guiar a los seres humanos, ¿dónde está este Imam infalible de la Gente de la Casa () en esta época nuestra?

La respuesta a esta pregunta no parte de las emociones, sino que requiere un razonamiento metódico y basado en etapas científicas e históricas rigurosas, y va dirigida exclusivamente a quien cree en Dios y en Su Mensajero (); pues el debate sobre el Imam Mahdi () con el no religioso o el materialista es prematuro y ajeno al orden de los rangos de las pruebas.

La primera etapa: ¿hay designación y texto del Mensajero (P)?

El primer paso en el método es la indagación en los textos fundacionales del islam. Y el resultado establecido entre los investigadores es sí; el Mensajero de Dios () designó por texto, en ocasiones transmitidas por vía múltiple, las identidades de los Imames y su sello.

Y los musulmanes, con todas sus escuelas y grupos, coincidieron en que el Profeta () anunció la aparición de un reformador universal de su progenie al final de los tiempos, y expusieron en ello cientos de pruebas y narraciones auténticas. Pues de las fuentes de la escuela de los califas, los autores de los libros de hadiz auténtico y las sunan consignaron textos, entre ellos su dicho ():

«Si no quedara del mundo sino un día, Dios enviaría a un hombre de la gente de mi casa cuyo nombre coincidiría con mi nombre; colmará la tierra de equidad y justicia como habrá sido colmada de opresión e injusticia».

Y vino en el hadiz de Umm Salama (28 a. h.–62 h / 596–681 d. C.):

«El Mahdi es de mi progenie, de los hijos de Fátima».

Y de las fuentes de la escuela de la Gente de la Casa (), las noticias transmitidas por vía múltiple del Profeta () y de los Imames () abundan en la determinación de su identidad detallada; pues es el duodécimo Imam, al-Huyya ibn al-Hasan al-Askari (), oculto a las miradas y atesorado para el día prometido.

La segunda etapa: el preámbulo de la cuestión de la existencia efectiva

Dado que quedó probada por la prueba profética decisiva y por la racional antes expuesta la ineludibilidad de la existencia del Mahdi, surge la pregunta central: ¿dónde está este Imam ahora, en nuestra época actual? Aquí los musulmanes se dividieron en dos visiones fundamentales en la identificación de esta existencia:

  • La visión de la escuela de la Gente de la Casa (P): los chiíes sostienen que el Imam Mahdi () ya nació de hecho en Samarra en el año 255 h / 869 d. C., y es hijo del Imam Hasan al-Askari (); Dios prolongó su noble vida, y él vive entre las personas con su existencia viva, portando el atributo del imamato efectivo, pero está oculto en cuanto a su rótulo e identidad en la ocultación, hasta que se den las circunstancias para su levantamiento general.
  • La visión de la escuela de los califas: la mayoría de los sabios suníes sostiene que el Mahdi prometido nacerá al final de los tiempos, poco antes de que se establezca la Hora, y aún no ha nacido, pero, cuando nazca, se encargará de esa gran misión reformadora.

5. Los límites de las herramientas y la epistemología: ¿por qué la razón pura no tiene derecho a dirimir sobre la longevidad?

Antes de juzgar la visión chií y desmontar las dudas sobre la edad y la ocultación, hay que poner un límite separador que impida la confusión cognitiva cuando algunos intentan hacer de la cuestión de la longevidad de un ser humano durante más de doce siglos un asunto lógico y racional.

La razón demostrativa y sus límites

En la epistemología, la razón es la herramienta de la percepción de los universales y las reglas necesarias, como la imposibilidad de la conjunción de los dos contrarios. Y la razón aquí no posee ninguna herramienta lógica intrínseca que le haga dirimir sobre la brevedad o la longitud de la vida del ser humano; pues la edad es una materia sujeta a la realidad, a la historia y al poder existencial, y no es un asunto lógico abstracto.

La ilusión de la imposibilidad racional

Describir la prolongación de la vida como una imposibilidad racional es una ignorancia terminológica; pues la imposibilidad aquí es una imposibilidad ordinaria y empírica, es decir, de aquello a lo que el ser humano no está habituado en su vida cotidiana, y no una imposibilidad racional típica. Pues la razón no ve ningún impedimento lógico para que un ser humano viva miles de años si se le dan las causas de la preservación existencial.

Por ello, no es correcto convertir el tema en una batalla lógica, porque la cuestión está, por su especialidad, fuera del círculo de la resolución racional directa.


6. La inconsistencia de restringir el razonamiento al Corán en solitario

Al entrar en el espacio de la transmisión, hallamos un grupo que intenta restringir las pruebas al Sagrado Corán y exige una aleya explícita que designe al Imam Mahdi () por su nombre, aislada de la noble sunna. Y este planteamiento representa una impugnación de la estructura del conocimiento islámico.

El Corán fundamenta y el hadiz detalla

El Sagrado Corán descendió como aclaración de todo con reglas universales y líneas generales; pues fundamentó el concepto del imamato y lo hizo un pacto divino continuo que no alcanza a los injustos, y fundamentó la ineludibilidad de la sucesión. Y Dios, glorificado sea, hizo que la función del Profeta () sea la aclaración y el detalle de lo sintético del Corán; dijo el Ensalzado:

Y te revelamos el Recordatorio para que aclares a las personas lo que se les ha revelado. (16:44)

Pues, así como el Corán sintetizó la oración, y el hadiz detalló el número de sus unidades y sus tiempos, del mismo modo el Corán fundamentó el imamato y la ineludibilidad de la victoria de la religión, y el noble hadiz profético vino a detallar la identidad de los Imames e identificar a su sello por el nombre, el atributo y la ocultación. Así pues, no es posible apoyarse en el Corán en solitario, siendo el noble hadiz la mitad de la transmisión adherida al Libro con una adhesión existencial.


7. Las indicaciones coránicas preliminares: la ley de la longevidad en el texto sagrado

Dios, glorificado y ensalzado, no dejó la cuestión de la longevidad en el Corán al azar, sino que expuso testimonios e historias documentadas por la revelación para que fueran un preámbulo cognitivo y doctrinal para los creyentes, a fin de que no consideren magno ni descarten que el Imam Mahdi () permanezca vivo durante estos siglos con la preservación y el cuidado de Dios.

La edad del profeta Noé (P)

El texto expreso del Corán rompe el cerco de la edad habitual de los seres humanos en el contexto de la transmisión:

Y ciertamente enviamos a Noé a su pueblo, y permaneció entre ellos mil años menos cincuenta. (29:14)

Y este es un texto decisivo sobre la posibilidad de la prolongación de la vida humana durante largos siglos por una sabiduría divina.

La preservación del profeta Jesús (P)

El común de los musulmanes cree, por el texto del Corán, que el profeta Jesús () no murió ni fue matado, sino que fue elevado y está vivo, sustentado en lo oculto divino:

Al contrario, Dios lo elevó hacia Sí; y Dios es Poderoso, Sabio. (4:158)

La historia de la gente de la caverna

Dios suspendió las leyes ordinarias del tiempo y la descomposición biológica de sus cuerpos mientras dormían durante siglos, sin comida ni bebida:

Y permanecieron en su caverna trescientos años, y añadieron nueve. (18:25)

La historia del profeta hecho morir cien años

Dijo el Ensalzado:

Entonces Dios lo hizo morir durante cien años, y luego lo resucitó… Mira tu comida y tu bebida, no se han echado a perder. (2:259)

Y esto aclara que el tiempo es una criatura regida por el poder divino absoluto.

Estas indicaciones coránicas prueban al creyente en el Libro que la longevidad para la preservación de la prueba es una ley divina en curso e histórica, que se repitió para preservar a los profetas y los justos, y que ocurrió en el sello de los albaceas () con el fin de realizar la mayor promesa cósmica.


8. El desmontaje del enigma de la ocultación y de la no intervención temprana

La ocultación divina se mueve conforme a un rumbo sabio que se integra en dimensiones múltiples.

Los grados de la injusticia y la culminación de la prueba

La expresión profética precisa dice:

«como habrá sido colmada de opresión e injusticia».

Y la injusticia tiene grados; y la sabiduría divina exige que lo oculto no intervenga de forma decisiva sino cuando la humanidad llegue a la cima de su parto, agote todas las ideologías humanas sus tesis y pruebe su incapacidad total de realizar la justicia. Entonces se completa la capacidad intelectual de la humanidad para aceptar la alternativa divina.

La disposición anímica tras el cerco de la desviación

La ocultación es el resultado directo de la desviación fundacional que afligió a la comunidad tras el fallecimiento del Profeta (), cuando la comunidad apartó a sus gobernantes legítimos y los expuso al ensañamiento. Y, dado que el Imam Mahdi () es el titular de un proyecto cósmico para cambiar la faz de la tierra, su aparición está condicionada a la preparación de la comunidad y de la humanidad y a la existencia de la base consciente. Y, cuando la comunidad se percate de la esterilidad de las opciones alternativas y reconozca el regreso al islam muhammadí genuino, se completa el terreno real para que Dios permita la aparición.

La dimensión devocional y la entrega de la razón al texto de lo oculto

Detrás de todos estos intentos racionales, sigue habiendo un fundamento cognitivo; y es que los detalles del momento y los secretos de la ocultación son asuntos devocionales de recepción autorizada que recibimos por la vía de la revelación verídica, por Su dicho, ensalzado sea:

Y lo que el Mensajero os dé, tomadlo, y de lo que os prohíba, absteneos. (59:7)

Y Dios, glorificado sea, no está obligado a presentar a los seres humanos una rendición de cuentas en la que explique los detalles de Su sabiduría existencial.


9. El enigma del beneficio: ¿cuál es el papel del Imam en la época de la ocultación?

Para desmontar el problema del beneficio de un Imam oculto, los sabios dividen el papel del Imam Mahdi () en dimensiones existenciales y narrativas, apoyándose en la célebre comparación profética de él con el sol cuando lo cubren las nubes.

El papel existencial: la mediación de la efusión y la seguridad cósmica

La existencia del Imam infalible es el canal existencial de la efusión de Dios y de Su misericordia sobre este mundo y de su permanencia. Y como expresión de este contenido vino en la tradición:

«Por nosotros Dios sostiene el cielo para que no caiga sobre la tierra, salvo con Su permiso».

El papel espiritual y cognitivo: el respaldo oculto

El Imam ejerce una guía interior que fluye en los corazones de los creyentes, e interviene de forma oculta para preservar la línea general de la comunidad y proteger la ley religiosa de la extinción total. Y vino en su carta al Sheij al-Mufid (336–413 h / 948–1022 d. C.):

«En verdad, no somos negligentes en cuanto a vuestro cuidado, ni olvidamos vuestro recuerdo; y, de no ser por ello, os habría sobrevenido la adversidad y os habrían aniquilado los enemigos».

El papel anímico y social: la centralidad de la esperanza

La fe en la existencia del líder vivo impide que la sociedad caiga en la trampa de la desesperación y el abatimiento, y convierte la espera en un movimiento positivo y una preparación continua para que la comunidad alcance la edad de la madurez y el aprestamiento efectivo para el estado de la justicia.


10. El juicio de la visión suní: la falla estructural en la hipótesis del reformador futuro

Al someter la lectura suní al juicio metódico, surgen problemas estructurales que muestran su falta de realismo y su contradicción con las reglas fundacionales de la profecía y el imamato.

El dilema de la autoconciencia y la prueba

La visión suní supone que un hombre ordinario llega a los cuarenta años, y Dios lo reforma en una noche para que sepa que es el Mahdi. ¿Cómo se conocerá a sí mismo? Si se dice que por la revelación, la revelación se interrumpió con la muerte del Profeta (). Y, si se dice que por los sueños y las revelaciones internas, son pruebas conjeturales sobre las que no se edifica un encargo del nivel del liderazgo del mundo.

Y surge también el dilema de probarlo ante la comunidad: ¿cómo distinguirá la comunidad entre él y los miles de pretendientes mentirosos que portan el mismo nombre o pretenden el mismo rango?

El dilema de la autoridad científica y cognitiva

El Imam Mahdi () no es un gobernante político ordinario, sino un reformador que dirime en doctrinas por las que los musulmanes lucharon durante siglos. ¿De dónde aprenderá este saber absoluto sin error ni desliz? Él, según esta visión, no lo heredó de generación en generación de los Imames purificados (), ni lo recibió por la revelación, por su interrupción.

La contradicción estructural entre la delegación y la infalibilidad

La lectura suní se halla ante dos opciones: o bien reconoce que Dios lo proveerá de un saber infuso y un respaldo oculto que le impidan el error, y con ello le reconoce la infalibilidad y los rangos superiores, acercándose así a la visión chií; o bien insiste en que es un ser humano ordinario que razona, yerra y acierta, y aquí cae la prueba racional, pues ¿cómo puede una persona no infalible que se apoya en herramientas humanas deficientes poner fin a la desviación histórica y realizar la justicia absoluta y permanente para la humanidad?

Esto es una brecha flagrante en la prueba de la gracia y la sabiduría divina.


11. La unidad del puente cognitivo concordante: la transmisión es la base de la comprensión de la religión y la historia

La cuestión no atañe a un grupo sin otro; antes bien, todo el sistema islámico e histórico en esta época, tras el paso de catorce siglos, llegó a nosotros por el mismo puente cognitivo: la transmisión verídica y la corroboración por vía múltiple conectada, integrada con la razón.

Pues todos los musulmanes no creyeron en la existencia histórica del Profeta () y su progenie (), ni en los detalles de sus nombres y sus biografías, a través de una visión sensorial directa, sino que creyeron en ello porque se les transmitió mediante la corroboración decisiva y los textos conectados siglo tras siglo.

Y, al aplicar el método científico correcto, hallamos dos etapas integradas:

  • La recepción de la verdad por la transmisión: tomamos el texto y la noticia consignada que las noticias transmitieron por vía múltiple.
  • El sometimiento de la transmisión a la razón: tras la llegada del texto, viene el papel de la razón para juzgarlo y examinarlo; pues observa si esto transmitido es concordante con los universales del monoteísmo, la justicia divina y su sabiduría.

Pues quien impugna, que acepta el fundamento de la religión, el Corán y la biografía del Profeta () por la transmisión y la corroboración, y luego rechaza la causa del Imam Mahdi () con el pretexto de que es transmitida y no la vemos sensorialmente ahora, cae en una contradicción metódica flagrante; porque la herramienta cognitiva que le hizo llegar el fundamento de la ley religiosa y la aceptó es la misma herramienta que nos hizo llegar el sello de sus albaceas y su prueba ausente ().

Pues la devoción a la transmisión verídica aquí no es una anulación de la razón, sino que es un cumplimiento pleno del mandato de la razón, que nos condujo a la puerta de la revelación infalible y nos ordenó creer en ella y comprometernos con sus textos.


El resultado final

La lectura examinadora de la historia y la geografía doctrinal revela una verdad brillante: el mapa actual del mundo islámico no es una prueba de la veracidad de un método frente a otro, sino que es un espejo de la escuela del poder que se impuso a lo largo de la historia por la fuerza de las armas y el apoyo político desde el momento en que la comunidad se desvió en la Saqifa; pues la comunidad apartó a sus gobernantes legítimos y los expuso a la muerte y el ensañamiento de generación en generación.

Y para preservar la prueba remanente de esta serie sangrienta y de la falsificación doctrinal, y para proteger al sello de los albaceas de la eliminación ineludible, la sabiduría divina y la gracia señorial exigieron la ocultación del Imam Muhammad ibn al-Hasan al-Mahdi (); para que se preserve en lo oculto hasta que la humanidad y el núcleo creyente de ella lleguen a la etapa de la madurez intelectual, la sazón doctrinal y la asunción de la responsabilidad, tras la incapacidad y el fracaso de todos los sistemas positivos desviados.

La fe en el Imam Mahdi () y en su ocultación no es una salida de la razón, sino que es la cima de la armonía entre la razón demostrativa y la transmisión verídica corroborada por vía múltiple; pues es el atesorado divino prometido que saldrá para corregir la larga desviación histórica, derribar los rasgos de la religión del poder y devolver a la comunidad al manantial del islam muhammadí genuino, colmando así la tierra de equidad y justicia después de que haya sido colmada de opresión, injusticia y desviación desde el primer día de la partida del Elegido ().

La fe en el Imam Mahdi (que Dios apresure su alivio) no es una salida de la razón, sino que es la cima de la armonía entre la razón demostrativa y la transmisión verídica corroborada por vía múltiple.