La Custodia
De la creencia a la práctica
Tras completarse la indagación sobre el monoteísmo, la profecía, el imamato y el Mahdi (que Dios apresure su alivio), el creyente pasa del asentimiento mental al cumplimiento práctico; pues la jurisprudencia es el programa que convierte la doctrina en conducta y modela el espíritu y la obra conforme a la voluntad de Dios.
De la creencia a la práctica
Después de que se asentaran los pilares del sistema doctrinal en nuestras indagaciones anteriores, y de que se integrara la estructura cognitiva —desde la prueba del monoteísmo y los atributos del Dios sabio, pasando por la necesidad del mensaje y la infalibilidad de los profetas, hasta la ineludibilidad del imamato y la continuidad divina encarnada en la existencia del Imam Mahdi (que Dios apresure su alivio) y su ocultación—, el investigador y el creyente se hallan ante una exigencia cognitiva y práctica decisiva: ¿cuál es el paso siguiente?
La doctrina no es un mero conjunto de ideas abstractas que se almacenan en las mentes, ni son teorías filosóficas que se discuten tras puertas cerradas. El fin supremo de establecer este canal divino extendido del cielo a la tierra —es decir, el Mensajero (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.) y los Imames (ASAS — pronunciado ‘alayhi as-salaam’ — عليه السلام AS significa “la paz sea con él / ella / ellos”. Abrevia la expresión árabe “alayhi / alayha / alayhim as-salam”. Se usa al mencionar a los profetas, los Imames, Lady Fatima, Sayyida Zaynab, Lady Khadijah y Ahl al-Bayt como señal de respeto.)— es la aplicación dinámica en la realidad del ser humano. Pues este sistema infalible es el canal y el medio que Dios, glorificado y ensalzado, hizo llegar para que tomemos de él nuestro programa vital y realicemos a través de él el fin perfeccionador que Dios quiso para nosotros cuando nos creó y nos hizo sucesores en Su tierra.
Y de aquí se abre la puerta, de manera especializada, a la ciencia de la jurisprudencia, en su sentido integrador y abarcador, en tanto que es el código aplicado y el programa práctico que convierte la doctrina en movimiento, eleva el espíritu humano y lo vincula con el Absoluto.
1. La jurisprudencia es el código aplicado de los fines doctrinales
Ya establecimos antes que Dios, glorificado sea, es sabio, y que Sus actos y Sus mandatos están motivados por los fines determinantes para el perfeccionamiento del ser humano. Sobre esta base, los juicios y las legislaciones no descendieron al azar ni por mero control formal, sino que son la exigencia de esta sabiduría divina.
La doctrina como la raíz y la jurisprudencia como el fruto
Si la doctrina es la raíz fija en las profundidades del alma, la jurisprudencia (fiqhfiqh — pronunciado ‘fik-h’ — الفقه Pronunciación: fiqh. Fiqh significa comprensión profunda aplicada a la práctica religiosa. En el islam, designa la ciencia disciplinada que deduce normas prácticas a partir del Corán, la Sunna, la razón y principios jurídicos reconocidos. Abarca culto, pureza, familia, transacciones, responsabilidades sociales y el camino por el que la creencia se convierte en acción.) es el fruto y la hoja que aparecen en los miembros del ser humano y en su conducta. Ninguna raíz puede crecer y dar su fruto sin ramas prácticas, y ninguna rama puede sostenerse sin una raíz doctrinal sólida.
La conexión entre la legislación y la creación
Los juicios jurídicos, de adoraciones, transacciones y sistemas, son en su verdad leyes espirituales y existenciales paralelas a las leyes naturales. Pues, así como el cuerpo necesita las leyes de la física y la biología para moverse y crecer, el espíritu humano necesita las leyes jurídicas para perfeccionarse y liberarse del cautiverio de la materia y de la pasión degradante.
2. La elevación del espíritu: las dimensiones espirituales y éticas de la práctica jurídica
Es un error cognitivo grave reducir la jurisprudencia a su dimensión legal árida o limitarse a la faceta formal de los juicios, como lo lícito y lo ilícito, y lo válido y lo nulo. La jurisprudencia en la escuela de la Gente de la Casa (ASAS — pronunciado ‘alayhi as-salaam’ — عليه السلام AS significa “la paz sea con él / ella / ellos”. Abrevia la expresión árabe “alayhi / alayha / alayhim as-salam”. Se usa al mencionar a los profetas, los Imames, Lady Fatima, Sayyida Zaynab, Lady Khadijah y Ahl al-Bayt como señal de respeto.) es una herramienta para elevar el espíritu y purificarlo, y este modelado se manifiesta en dos dimensiones adheridas.
Primero: la faceta práctica y de conducta
El compromiso del ser humano con el programa jurídico diario representa un proceso de doma consciente del alma humana. Pues estar de pie en la oración, abstenerse de la comida, la bebida y lo prohibido en el ayuno, y regular las transacciones económicas conforme a las balanzas de la justicia y la integridad, son todas prácticas efectivas que trasladan al ser humano de la arbitrariedad del instinto a la disciplina de la obediencia.
Esta disciplina práctica es el primer paso para purificar lo aparente, y sin purificar lo aparente el espíritu no puede elevarse en los grados de la perfección.
Segundo: la faceta ética y la educación del alma
La jurisprudencia está vinculada de forma existencial con la ética y la purificación del interior; pues todo juicio jurídico práctico porta en su esencia un fin ético y educativo:
- La oración: no es un mero conjunto de movimientos, sino una herramienta para combatir la soberbia y la vanidad en el alma, y dijo el Ensalzado:
Aparta de la indecencia y de lo reprobable. (29:45)
- La limosna, el azaque y el quinto: no son una recaudación económica, sino un proceso de vaciamiento y purificación del alma de la avaricia de la materia y la codicia de la posesión; dijo el Ensalzado:
Toma de sus bienes una limosna con la que los purifiques y los acrisoles. (9:103)
- El ayuno: un entrenamiento en la paciencia, la contención de la pasión y la elevación por encima de las bajezas.
La jurisprudencia, en este sentido interior, es la que conduce el proceso de la educación del alma; pues convierte los conceptos éticos abstractos —como la justicia, la paciencia, la humildad y el altruismo— en conductas diarias vividas que el responsable practica, lo cual conduce necesariamente a pulir el espejo del espíritu para que reciba la efusión divina y la luz que guía.
3. El papel de la jurisprudencia en la época de la ocultación: la salvaguarda de la continuidad y la preservación de la identidad
Al llegar a la época de la ocultación, la época del ocultamiento del Imam Mahdi (Imam al-Mahdi (AS)Imam al-Mahdi (AS) — pronunciado ‘al-MAH-dee’ — المهدي (ع) Imam al-Mahdi (AS): el duodécimo y último Imam en la tradición chií, considerado en ocultación y esperado como quien establecerá la justicia en toda la tierra.) en cuanto a su presencia manifiesta, surge la pregunta cognitiva sobre cómo recibir este programa y aplicarlo. Y aquí se manifiesta el papel de la jurisprudencia y de la ciencia jurídica como el mayor dispositivo de salvaguarda y preservación que estableció la escuela de la Gente de la Casa (familia proféticafamilia profética — pronunciado ‘Ahl al-Bayt’ — أهل البيت (ع) Pronunciación: Ahl al-Bayt. Literalmente, “la Gente de la Casa”. En este sitio, según la comprensión chií seguida aquí, se refiere específicamente a los Catorce Infalibles (AS): el Profeta Muhammad (PBD), Lady Fatima (AS), el Imam Ali (AS), el Imam Hasan (AS), el Imam Husayn (AS) y los nueve Imames purificados de la descendencia del Imam Husayn (AS), hasta el Imam al-Mahdi (AS). No significa simplemente todo pariente, toda esposa ni toda la familia extensa.).
La continuidad cognitiva a través de la narración y el razonamiento jurídico
La ausencia del Imam (Imam al-Mahdi (AS)Imam al-Mahdi (AS) — pronunciado ‘al-MAH-dee’ — المهدي (ع) Imam al-Mahdi (AS): el duodécimo y último Imam en la tradición chií, considerado en ocultación y esperado como quien establecerá la justicia en toda la tierra.) con su cuerpo y su persona no significó la interrupción de su ley religiosa y de su programa perfeccionador. Pues los Imames purificados (ASAS — pronunciado ‘alayhi as-salaam’ — عليه السلام AS significa “la paz sea con él / ella / ellos”. Abrevia la expresión árabe “alayhi / alayha / alayhim as-salam”. Se usa al mencionar a los profetas, los Imames, Lady Fatima, Sayyida Zaynab, Lady Khadijah y Ahl al-Bayt como señal de respeto.) pusieron reglas generales y ordenaron a la comunidad recurrir a los transmisores de su hadiz y a los juristas guardianes de su religión que se oponen a sus propios caprichos.
La preservación del orden social y legal
La jurisprudencia representa la roca cognitiva sobre la que se estrellan los intentos de diluir la religión o alterarla a lo largo de los siglos; pues es la que preserva la identidad de la sociedad creyente, ofrece las respuestas legales y prácticas a todas las novedades y los acontecimientos, e impide que la comunidad se debata en las tinieblas de las opiniones humanas deficientes o caiga en la trampa del seguimiento a los métodos positivos.
Preámbulo para la etapa siguiente
La fe en el monoteísmo, la profecía, el imamato y el Mahdi (Imam al-Mahdi (AS)Imam al-Mahdi (AS) — pronunciado ‘al-MAH-dee’ — المهدي (ع) Imam al-Mahdi (AS): el duodécimo y último Imam en la tradición chií, considerado en ocultación y esperado como quien establecerá la justicia en toda la tierra.) nos sitúa directamente ante la responsabilidad del cumplimiento y la obra; pues el canal divino ya se ha hecho llegar, los textos y los juicios ya se han preservado, y el ser humano ya no tiene excusa para quedarse atrás de la caravana del perfeccionamiento.
La jurisprudencia es el puente que nos hace cruzar del espacio del asentimiento mental al espacio de la realización efectiva, y es la herramienta purificadora que eleva nuestros espíritus y modela nuestra conducta individual y social conforme a la voluntad de Dios y a Su agrado. Y sobre la base de esta fundamentación metódica, entraremos en las indagaciones venideras para aclarar este programa jurídico y su influencia directa en el modelado del ser humano perfecto y de la sociedad justa, en respuesta a los fines divinos.
La doctrina no es una idea que se guarda en la mente, sino una raíz que quiere manifestarse en la obra; y la jurisprudencia es el puente del asentimiento a la realización.