El Puente
La prueba racional de la profecía del Mensajero Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él)
La razón prueba la veracidad de la profecía del Mensajero Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él y su familia) a través del testimonio intrínseco del Corán: su coherencia lógica, su desafío permanente, su concordancia con la razón y la disposición innata, y su procedencia de un entorno que no explica por sí solo este salto cognitivo.
En el contexto del sistema cognitivo doctrinal, y después de que la prueba filosófica nos condujera en las indagaciones anteriores a probar “la obligatoriedad de la gracia divina” y la necesidad de la existencia de los mensajeros y los profetas (ASAS — pronunciado ‘alayhi as-salaam’ — عليه السلام AS significa “la paz sea con él / ella / ellos”. Abrevia la expresión árabe “alayhi / alayha / alayhim as-salam”. Se usa al mencionar a los profetas, los Imames, Lady Fatima, Sayyida Zaynab, Lady Khadijah y Ahl al-Bayt como señal de respeto.) como mediación de guía entre el Creador y la criatura, nos hallamos hoy ante la exigencia cognitiva siguiente: ¿cómo demostramos que el Mensajero Muhammad (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.) es ese referente verdadero del mensaje sellador?
En este estudio, y en este sitio, fundamentamos una metodología rigurosa que adopta la prueba racional demostrativa que brota del núcleo del Sagrado Corán o que se formula para él, alejándonos por completo del razonamiento con los milagros sensoriales materiales o con las variables empíricas.
El enfoque epistemológico: ¿por qué la prueba racional y no otra?
Para que se aclare el rumbo de este estudio, es imprescindible trazar los límites epistemológicos del método seguido a través de los siguientes puntos:
1. La diferencia entre el milagro sensorial y la prueba racional según la epistemología
El milagro sensorial material, como la salvación de Abraham (ASAS — pronunciado ‘alayhi as-salaam’ — عليه السلام AS significa “la paz sea con él / ella / ellos”. Abrevia la expresión árabe “alayhi / alayha / alayhim as-salam”. Se usa al mencionar a los profetas, los Imames, Lady Fatima, Sayyida Zaynab, Lady Khadijah y Ahl al-Bayt como señal de respeto.) del fuego, la hendidura del mar para Moisés (ASAS — pronunciado ‘alayhi as-salaam’ — عليه السلام AS significa “la paz sea con él / ella / ellos”. Abrevia la expresión árabe “alayhi / alayha / alayhim as-salam”. Se usa al mencionar a los profetas, los Imames, Lady Fatima, Sayyida Zaynab, Lady Khadijah y Ahl al-Bayt como señal de respeto.) o la resurrección de los muertos para Jesús (ASAS — pronunciado ‘alayhi as-salaam’ — عليه السلام AS significa “la paz sea con él / ella / ellos”. Abrevia la expresión árabe “alayhi / alayha / alayhim as-salam”. Se usa al mencionar a los profetas, los Imames, Lady Fatima, Sayyida Zaynab, Lady Khadijah y Ahl al-Bayt como señal de respeto.), son signos temporales y espaciales que se extinguen con la muerte de quienes los presenciaron, y se convierten para las generaciones posteriores en una “noticia histórica” que a su vez necesita de prueba y de la autenticidad de la transmisión.
En cuanto a la prueba racional y cognitiva erguida en el Corán, es un argumento permanente, que atraviesa las épocas, que se dirige a la razón humana directamente en cada época, y ofrece un testimonio de veracidad intrínseco que no se desgasta, que la razón ve con evidencia en todo tiempo y lugar.
2. ¿Por qué descartamos la prueba empírica y sensorial?
En este estudio no tomamos la prueba empírica y sensorial; no porque no creamos en su valor, sino porque la prueba racional es más fuerte y de rango más firme que la prueba empírica y sensorial. Los sentidos pueden errar y quedar sujetos al engaño, como el engaño de la vista, y la experiencia está regida por las condiciones de sus herramientas y la relatividad de sus resultados, mientras que los juicios racionales evidentes y demostrativos, como el principio de no contradicción y la causalidad, son reglas decisivas absolutas que no cambian con el cambio del tiempo y el lugar.
3. Nuestra postura ante las indagaciones del “milagro científico” en el Corán
Sobre la base de lo anterior, no nos apoyaremos en este estudio ni en este sitio en las indagaciones de lo que se denomina “el milagro científico”. Y este descarte nuestro no parte de negar la existencia de indicaciones y milagros científicos en el Libro de Dios, sino porque creemos que introducir el método empírico cambiante en la interpretación del texto coránico fijo entraña un gran riesgo cognitivo y una aventura con la credibilidad del razonamiento.
Pues la teoría científica y la experiencia están en cambio continuo, y lo que la ciencia prueba hoy puede probarse su error en el futuro, y vincular el Absoluto de la verdad con una variable empírica encierra un peligro. Asimismo, dictaminar con certeza que una aleya determinada habla con precisión de este milagro científico contemporáneo es una proyección conjetural que conlleva un riesgo, a diferencia de la razón, que se distingue por la fijeza y la decisión.
4. La centralidad de la razón en el deber y la adoración
Nuestro apoyo en la razón brota de que es el pilar fundamental de la legislación y de la rendición de cuentas del ser humano; pues en las narraciones consignadas de la gente de la casa de la profecía: “En verdad, a Dios se le adora con la razón”.
Y uno de los testimonios lógicos claros de la centralidad de la razón es que el ser humano, si pierde la razón por una enfermedad o una locura, cae de él el deber legal y la responsabilidad por completo, mientras que quien nació carente de un sentido, como quien nació sin el sentido del oído, la vista o el olfato, no cae de él el deber, sino que el Legislador se le dirige conforme a su capacidad cognitiva. Pues la razón es el fundamento del discurso y de la responsabilidad, y, sobre esta base, ha de ser ella el juez en la prueba del fundamento del mensaje.
El resumen de la metodología cognitiva del sitio
Este método no significa negar los milagros ni las sutilezas restantes del Corán, pero, para afianzar los pilares de la doctrina, adoptamos una ecuación clara: el uso de la prueba racional para probar “el fundamento”, es decir, probar la profecía general y particular y la no contravención de la lógica, y el uso de la prueba textual para probar “el referente” y los detalles ocultos, después de que la razón se entregue por completo a la autenticidad de la fuente y a que es de parte de Dios, el Sabio.
La exención del Corán de contravenir la lógica en los filósofos chiíes
El Sheij al-Mufid (336–413 h / 948–1022 d. C.), el investigador Jwaya Nasir al-Din al-Tusi (597–672 h / 1201–1274 d. C.) y el Alama al-Hilli (648–726 h / 1250–1325 d. C.) parten de un fundamento cognitivo decisivo: “La razón es el argumento interior, y es la primera balanza con la que se conoce la validez de la profecía misma; pues, si le fuera posible al Corán contravenir la razón en sus evidencias, se levantaría la confianza en el Corán y en la razón a la vez, y la religión se desvanecería desde su base”. Y, para impedir este derrumbe cognitivo, formularon las siguientes reglas y pruebas:
1. La prueba de “la imposibilidad de encargar lo que no se puede soportar” (el Sheij al-Mufid)
El Sheij al-Mufid (que la complacencia de Dios sea con él) fundó la ecuación de que el discurso coránico se dirige a los responsables, y el responsable ha de ser racional.
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El juicio lógico: el Sheij al-Mufid sostiene que la razón dictamina la fealdad de que el Sabio pida a Sus siervos creer lo que la razón hace imposible, como la conjunción de los dos contrarios o la existencia de un socio del Creador que se le asemeje en la esencia; porque pedir creer lo imposible es un “encargo de lo que no se puede soportar”, y es feo racionalmente, y Dios está exento de la fealdad.
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El aspecto de la prueba: sobre esta base, al-Mufid establece que todo lo que vino en el Corán de aleyas del sentido aparente que el ignorante puede imaginar que contradicen la razón, como las aleyas de la semejanza y los miembros, por ejemplo:
«la mano de Dios».
o:
«El Compasivo se asentó sobre el trono». (20:5)
son aleyas que hay que interpretar y juzgar conforme a lo firme, dado y racional, para que concuerden con la trascendencia absoluta. Pues el Corán, en su verdad y su esencia, está exento de toda colisión con la lógica.
2. La prueba de “la valoración y la reprobación racionales y la salvaguarda de la sabiduría divina” (el investigador al-Tusi)
En el libro Tayrid al-Itiqad, que es la obra fundamental de la filosofía teológica, el investigador al-Tusi y el célebre comentario del Alama al-Hilli formularon una prueba fundada en la negación de la vanidad respecto de los actos de Dios, ensalzado sea:
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El juicio lógico: la razón percibe de forma independiente, antes de la llegada de la ley religiosa, la bondad de la justicia y la fealdad de la injusticia. Y, dado que Dios es Sabio absoluto, es imposible que haga lo feo o lo ordene.
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El aspecto de la prueba: cuando llegamos al Sagrado Corán, lo hallamos concordante con este juicio racional independiente con suma precisión; pues niega de Dios la injusticia de forma absoluta:
Y Dios no quiere injusticia para los siervos. (40:31)
y hace de la obligatoriedad de la justicia un juicio general. Al-Tusi y al-Hilli demuestran que la concordancia del sistema legislativo del Corán con el sistema ético y racional independiente de los seres humanos es prueba de la veracidad de este Libro; pues, si fuera de parte de otro que Dios, sería posible que contuviera legislaciones feas racionalmente o contrarias a la lógica, y su ausencia de ello prueba su origen divino.
3. La regla de “la razón es el fundamento de la transmisión” y la imposibilidad de la contradicción (el Alama al-Hilli)
El Alama al-Hilli puso una fundamentación epistemológica, es decir, cognitiva, rigurosa para regular la relación entre la razón y el Corán, aclarando el rango de cada uno de ellos:
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El juicio lógico: no conocemos la veracidad del Corán (la transmisión) sino después de que la razón nos pruebe primero: la existencia de Dios, Sus atributos como la sabiduría y la veracidad, la imposibilidad de la mentira respecto de Él, y la constancia del milagro para el Profeta (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.). Pues la razón es “el fundamento y la escalera” que nos hizo llegar a la fe en el Corán.
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El aspecto de la prueba: dice el Alama al-Hilli: si el Corán viniera con un texto que contraviniera lo expreso de la razón y sus reglas decisivas, y nos pidiera anteponer la transmisión a la razón, habríamos invalidado la razón, que es el fundamento. Y, si se invalida la razón, se invalida por consiguiente todo lo que la razón probó, y de ello el Corán mismo. Esta contradicción cognitiva es imposible. Y con ello el Alama al-Hilli demuestra que el Corán está exento, existencial y legislativamente, de contravenir la lógica y la razón; antes bien, es confirmador de ella y se apoya en ella.
4. La formulación de la distinción entre “los imposibles de la razón” y “las perplejidades de la razón” en los tres
Estos eminentes sabios coincidieron en clasificar las cuestiones cognitivas para proteger el texto y la lógica:
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Los imposibles de la razón: son los asuntos rechazados lógicamente en sí mismos, como que la cosa sea existente e inexistente al mismo tiempo. Y al-Mufid, al-Tusi y al-Hilli aseveran la ausencia total en el Corán de estos imposibles.
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Las perplejidades de la razón: son las cuestiones ocultas superiores que la razón es incapaz de alcanzar por sí sola sin auxilio, como la estructura detallada del retorno, el istmo y las verdades del reino celestial. Aquí los filósofos establecen que el Corán no contraviene la razón, sino que la nutre con conocimientos que superan su capacidad de descubrimiento independiente, de modo que la razón los acepta porque caen en el círculo de “lo posible existencial” y no en el círculo de “lo imposible lógico”.
1. Las pruebas racionales mencionadas “en” el núcleo del Corán y cómo se dirigió al otro
El Sagrado Corán probó la validez del mensaje en su discurso con el otro, ya fuera ateo, idólatra o de la gente del Libro, mediante una metodología que reúne la argumentación racional y la equidad ética, usando los silogismos lógicos claros:
1. La prueba de “la biografía y la transformación repentina” (la prueba de la causalidad anímica)
El Corán formula una prueba racional que se apoya en el juicio de la biografía del Profeta (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.) antes del envío:
Ya he permanecido entre vosotros una vida antes de él. ¿Es que no razonáis? (10:16)
- El juicio racional: el ser humano es un ser sujeto a las leyes anímicas y a la gradación cognitiva. El Profeta (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.) vivió entre su pueblo cuarenta años (“una vida”), sin que se le atribuyera mentira, ni se le conociera por buscar el liderazgo, ni estudiara filosofía o retórica. La razón dictamina la imposibilidad ordinaria y anímica de que un ser humano se transforme de pronto, tras cuarenta años de veracidad absoluta y quietud, en la mentira y la osadía contra Dios pretendiendo la profecía, y venga con un discurso del que son incapaces los elocuentes, sin preámbulos. Esta transformación repentina no explicada materialmente prueba racionalmente la existencia de una “causa fuera del sistema material humano”, que es la revelación, lo cual prueba su profecía.
2. La prueba de “la extensión del tiempo y la ausencia de discrepancia” (la prueba de la coherencia lógica)
El Corán formula una regla racional que se somete a la crítica científica para aclarar su fuente:
¿Acaso no meditan el Corán? Si fuera de parte de otro que Dios, hallarían en él mucha discrepancia. (4:82)
- El juicio racional: el pensamiento humano está regido por la ley del cambio y de la influencia de las circunstancias anímicas y ambientales. Si un ser humano compone un libro a lo largo de 23 años, en circunstancias variables entre la debilidad, la guerra, la emigración, la victoria, la alegría y la tristeza, es racionalmente imposible que sus ideas no se contradigan, o que sus principios no se perturben, o que no cambie el nivel de su elocuencia científica y lingüística. La venida del Corán con una estructura cognitiva y legislativa coherente, cuyo principio confirma su final, sin contradicción en él, es una prueba racional decisiva de que su fuente está fuera del alcance del poder humano sujeto a las influencias.
3. La prueba de “el desafío con la incapacidad pese a la existencia de los móviles” (la prueba del sondeo y la división con los adversarios)
Y es la célebre prueba del desafío, formulada lógicamente para dirigirse a los señores de la elocuencia:
Y si tenéis dudas sobre lo que hemos revelado a Nuestro siervo, traed una sura semejante a él, y llamad a vuestros testigos aparte de Dios, si sois veraces. Y si no lo hacéis —y no lo haréis… (2:23-24)
- El juicio racional: esta prueba se basa en una ecuación clara: si este discurso fuera humano, los seres humanos son iguales en la naturaleza de sus capacidades, y el resto de los seres humanos debería poder traer algo semejante a él. Los idólatras de los árabes profesaron al Profeta (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.) una enemistad severa, y tuvieron un móvil determinante para invalidar su llamada con la palabra en lugar de librar guerras y derramar su sangre. Su incapacidad total, grabada históricamente, de traer siquiera una sola sura, con la existencia del poder lingüístico y del móvil intenso, es una prueba racional de que este texto está por encima del alcance del poder humano.
4. La prueba de la restricción de las posibilidades racionales (con quienes niegan al Hacedor)
Cuando el Corán se dirigió a quienes niegan la existencia del Hacedor o reniegan del mensaje, puso sus mentes ante un juicio lógico riguroso que restringe las posibilidades y las obliga a la verdad:
¿Acaso fueron creados de la nada, o son ellos los creadores? ¿O crearon los cielos y la tierra? Más bien, no tienen certeza. (52:35-36)
- El juicio racional: este silogismo restringe las posibilidades a tres, sin una cuarta racionalmente: o bien fueron creados de la nada, sin causa ni creador, y esto es falso por la evidencia de la razón que niega la casualidad absoluta y la afirmación de la existencia de algo sin causa; o bien fueron ellos quienes se crearon a sí mismos, lo cual es imposible lógicamente porque quien carece de algo no lo da, y lo inexistente no crea a un existente; así que no queda sino la tercera posibilidad de forma decisiva, que es la existencia del Creador Sabio y la fiabilidad de Su mensaje, concordante con el sistema existencial.
5. La prueba de “la incompatibilidad y la implicación existencial” (con los idólatras)
En su discurso con la pluralidad y la idolatría, el Corán usó la ley de “la coherencia y el orden” para probar el monoteísmo y la validez del mensaje a través de una proposición condicional:
Si hubiera en ambos otros dioses aparte de Dios, se corromperían. (21:22)
Y profundizó este significado con Su dicho:
Entonces cada dios se habría llevado lo que creó, y unos habrían prevalecido sobre otros. (23:91)
- El juicio lógico: si el universo tuviera más de un gestor y una voluntad en el rango de la divinidad, las voluntades divergirían, como que uno quisiera el movimiento y el otro la quietud, o uno quisiera la vida y el otro la muerte para una persona, lo cual conduciría o bien a la incapacidad de uno de ellos, con lo que se invalidaría que fuera dios, o bien a la perturbación de las leyes y la corrupción del sistema cósmico. Y, dado que el universo discurre con una coherencia geométrica constante, sin colisión en él, la razón dictamina la unicidad de la causa creadora y, por consiguiente, la validez del mensaje del monoteísmo.
6. El común cognitivo, el juicio histórico y la exigencia de la prueba (con la gente del Libro)
Cuando el Corán se dirigió al “otro religioso” (los judíos y los cristianos), se apoyó en la metodología de desmontar la estructura cognitiva común y obligarlos con las reglas demostrativas:
- La argumentación con los libros anteriores: los invitó a confrontar las verdades existentes en sus libros que su pueblo ignoraba:
Di: Traed la Torá y recitadla, si sois veraces. (3:93)
- La invitación a una palabra común (la equidad filosófica): determinó un punto de partida dialogado y equitativo que se apoya en la esencia común, que es liberar la conciencia humana de la sujeción a otro que Dios:
Di: ¡Oh, gente del Libro! Venid a una palabra común entre nosotros y vosotros: que no adoremos sino a Dios… (3:64)
- La exigencia a los adversarios de la prueba científica y el rechazo de la conjetura: exigió a los adversarios la prueba científica siempre:
Di: Traed vuestra prueba, si sois veraces. (27:64)
Y combatió el seguimiento ciego de los padres sin examen, y reprobó a quienes siguen la suposición y la conjetura en las cuestiones de la doctrina determinante:
No siguen sino la conjetura, y no hacen sino suponer. (10:66)
La prueba (burhan), en el término de los filósofos, es el más alto rango del silogismo lógico útil para la certeza, y este uso continuo de los juicios lógicos prueba que el Corán confía en la razón humana como una autoridad capaz de comprender la verdad.
2. Las pruebas racionales que expusieron los filósofos musulmanes sobre la validez de la profecía del sello (la paz y las bendiciones sean con él)
Los filósofos y teólogos de los chiíes imamíes, como el investigador al-Tusi (597–672 h / 1201–1274 d. C.), Mulla Sadra (979–1050 h / 1571–1640 d. C.) y el Alama al-Tabatabai (1321–1402 h / 1904–1981 d. C.), partieron del juicio de la realidad de la profecía selladora racionalmente a través de pruebas y juicios claros:
1. La prueba de “la iletrada condición del entorno y el salto cognitivo” (la disparidad existencial)
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El juicio racional: la razón y el filósofo miran “el volumen de las entradas comparado con las salidas”. Las entradas son el entorno de la península arábiga: una sociedad beduina, en la que predominan el analfabetismo, la idolatría, la superstición y el conflicto tribal, del todo carente de escuelas, bibliotecas, academias de filosofía o sistemas legales consignados.
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El aspecto de la prueba: las salidas son el Sagrado Corán, que vino con un sistema legislativo, jurídico, económico, judicial y cognitivo integrado que iguala, más aún, supera lo más grande que produjeron las civilizaciones filosóficas y jurídicas, como los romanos y los griegos. La razón dictamina la imposibilidad de que un sistema universal integrado nazca de pronto del seno de un entorno carente de las bases cognitivas; porque “quien carece de algo no lo da”. Este enorme salto cognitivo es una prueba racional de la existencia de un auxilio oculto (la revelación), lo cual prueba la profecía del Profeta (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.).
2. La prueba de “la concordancia de la ley religiosa con la disposición innata y la razón independiente” (el testigo de la veracidad intrínseca)
Los filósofos imamíes partieron de ser de “los que sostienen la justicia”, que reconocen la regla de “la valoración y la reprobación racionales”:
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El juicio racional: las leyes y los sistemas que ponen los seres humanos, por grande que sea su inteligencia, se ven afectados necesariamente por su egoísmo, sus sesgos de clase o su deficiencia cognitiva, de modo que aparecen en ellos brechas que el tiempo enmienda y de las que la razón se desentiende después.
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El aspecto de la prueba: cuando vino el Corán, vino confirmando los juicios racionales independientes; pues ordenó la justicia, la excelencia y el cumplimiento del pacto, y prohibió la injusticia, la agresión y las indecencias. Dice el Ensalzado:
En verdad, DiosDios — pronunciado ‘al-LAH’ — الله Pronunciación: Allah. Allah significa Dios. No es el nombre de una deidad distinta; es la palabra árabe para el Dios único adorado por los musulmanes, y también la usan cristianos y judíos arabófonos cuando hablan de Dios. Lingüísticamente se relaciona con al-ilah, “el Dios”, dentro de la familia semítica de palabras para Dios. ordena la justicia y la excelencia. (16:90)
Hallamos el contenido coránico fundado en el monoteísmo (unidad divinaunidad divina — pronunciado ‘tau-HEED’ — التوحيد Pronunciación: Tawhid. Tawhid significa la unicidad de Dios. No se limita a decir que Dios es uno numéricamente; afirma Su sabiduría absoluta, Su justicia y Su trascendencia por encima de toda inutilidad, error o asociado.) puro, exento de la encarnación y la idolatría, y concordante por completo con lo que dictaminan “la razón práctica independiente” y “la disposición innata humana sana” (disposición innatadisposición innata — pronunciado ‘FIT-rah’ — الفطرة Pronunciación: Fitra. Es la disposición innata que Dios pone en el alma humana. No es una teoría aprendida, sino una orientación profunda y original hacia la verdad, el bien, Dios, la justicia y el sentido.). La verdad no da fruto sino de verdad, y la rectitud del método y su aptitud absoluta para purificar el alma y construir la sociedad son un testigo intrínseco en él de que es de la fuente de la verdad y la perfección absoluta, lo cual demuestra la veracidad de la profecía de su portador (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.).
3. La prueba de “la imposibilidad de la contradicción entre la creación y la legislación”
El eminente de los divinizados (Mulla Sadra, 979–1050 h / 1571–1640 d. C.) parte de la visión de que el universo y el Corán son dos libros de un solo Hacedor:
- El juicio racional: el sistema existencial (el universo) discurre conforme a leyes racionales, matemáticas y causales rigurosas que Dios depositó en él, y el sistema legislativo cognitivo (el Corán) lo hizo descender Dios como guía para los seres humanos. Y, dado que la fuente del universo y la fuente del Corán son una sola causa, que es Dios el Sabio, es imposible en la sabiduría divina que los dos libros se contradigan. Pues la razón humana que lee las leyes del universo es la misma que lee las aleyas del Corán, y la inexistencia de colisión lógica o existencial entre la realidad del universo y el Corán es una prueba de que el manantial de ambos planteamientos es uno, lo cual prueba la validez del mensaje.
4. La prueba de “la transformación repentina y la coherencia ética en medio de las variables”
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El juicio racional: el ser humano está sujeto a las leyes de la gradación anímica, conductual y social, y sus principios y sus caracteres se ven afectados por las circunstancias que lo rodean, en ascenso y en descenso. El Mensajero más noble (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.) permaneció entre su pueblo cuarenta años en los que se le conoció por el veraz y el confiable, sin que se le atribuyera la búsqueda del liderazgo ni la pronunciación de sermones legislativos o filosóficos.
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El aspecto de la prueba: es imposible ordinaria y anímicamente, en el juicio de la razón, que un ser humano se transforme de pronto, tras cuarenta años de quietud y veracidad absoluta, en la pretensión de la profecía por temeridad y la mentira contra Dios, y que luego se mantenga en esta pretensión en medio de las guerras, la persecución, el asedio, la victoria y la debilidad, sin ningún cambio en su conducta ética ni perturbación en sus principios de renuncia. Esta firmeza total y esta transformación repentina prueban racionalmente que el motor del Profeta (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.) no es un móvil humano personal, sino que es un encargo superior decisivo que lo sacó del límite de la elección personal y lo hizo respaldado por la revelación divina.
5. La prueba de “las noticias ocultas categóricas y la temeridad política”
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El juicio racional: el ser humano, por su naturaleza, ignora el futuro. Y cualquier líder o reformador que pretenda la profecía en falso es racionalmente imposible que vincule el destino de su llamada y su doctrina con profecías futuras categóricas y precisas; porque un solo error en ellas basta para terminar por completo con su llamada y desenmascararlo ante sus seguidores y sus enemigos.
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El aspecto de la prueba: el Corán comprendió noticias ocultas decisivas y en circunstancias sumamente complejas, como la noticia de la derrota de los persas y la victoria de los bizantinos en unos pocos años:
Alif, Lam, Mim. Los bizantinos han sido vencidos en la tierra más cercana; pero, tras su derrota, vencerán en unos pocos años. (30:1-4)
y ello después de que los persas estuvieran en el apogeo de su poder destructor y los bizantinos en los más oscuros periodos de su quiebra; y asimismo la noticia de la conquista de La Meca y la entrada de los musulmanes en la Mezquita Sagrada seguros, estando ellos en un estado de debilidad y persecución:
Ciertamente entraréis en la Mezquita Sagrada, si Dios quiere, seguros. (48:27)
La realización de estos sucesos con una precisión geométrica que no yerra prueba a la razón del filósofo que la fuente de este discurso está desligada de los límites del tiempo y el espacio humanos, lo cual asevera de forma decisiva que el Corán es la palabra de Dios y que la profecía de Muhammad (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.) es una verdad fija por la certeza de la razón y la lógica.
Conclusión del estudio
Llegar a la veracidad del mensaje de nuestro Profeta más noble, Muhammad (PBDPBD — pronunciado ‘sal-lal-LAAH-u alayhi wa aalih’ — صلى الله عليه وآله Que la paz y las bendiciones sean con él y su familia. Esta expresión se usa después de mencionar al Profeta Muhammad (PBD) como señal de respeto y en obediencia al mandato coránico de enviar bendiciones sobre él.), a través de la puerta de las pruebas racionales en el Sagrado Corán, representa la cima de la madurez cognitiva y demostrativa. Este estudio se encargó de aclarar que el Corán no exige la “fe ciega”, sino que instaura la razón como juez, y se mueve en el espacio de la concordancia absoluta con la lógica innata y las necesidades humanas.
La exención del ámbito del razonamiento de las pruebas sensoriales temporales, y de las oscilaciones del método empírico, mediante el descarte de la aventura del “milagro científico”, ha otorgado a este estudio una firmeza sólida; pues se probó “el fundamento” con la prueba racional decisiva no sujeta al cambio, dejando a la prueba textual la tarea de trazar y determinar “el referente” y los detalles ocultos.
Y sobre la base de lo que fundamentaron los eminentes del pensamiento —el investigador al-Tusi, el Sheij al-Mufid, el Alama al-Hilli y Mulla Sadra—, el Sagrado Corán permanece como el milagro cognitivo permanente y el testigo intrínseco continuo de que quien lo trajo es el Mensajero de Dios, el sellador, respaldado por la revelación infusa, y el vínculo verdadero y permanente entre la tierra y el cielo.
El Corán no exige la fe ciega, sino que hace de la razón un juez, y funda la veracidad del mensaje sobre la prueba, la coherencia y la conformidad con la disposición innata.